Mujeres e Islam

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Mujeres e Islam

Autora: Dolors Bramon //

A menudo me preguntan si el Corán es feminista. Contesto que sí por lo que respecta ala época en que fue recopilado y añado en seguida que es preciso matizar. Contiene frases como “para los musulmanes y para las musulmanas, para los creyentes y para las creyentes, para los devotos y para las devotas, para los sinceros y para las sinceras… (y así hasta 12 apelativos) Dios ha preparado un perdón y una enorme recompensa” (Corán 33:35). El uso aquí (y en otros fragmentos) del masculino y del femenino es innecesario porque en árabe, como en español y en otras lenguas existe el masculino genérico, es decir, que si se habla, por ejemplo, ‘de los seguidores’ de esta página web, se alude a seguidores y seguidoras. En otras aleyas se especifica que la recompensa prometida será el Paraíso (Corán 4:124 y 9:72) y este premio –eterno- deja patente que las mujeres poseen alma. Tengamos en cuenta que estas frases datan de la primera mitad del siglo VII, mientras que la Escolástica todavía discutía en el siglo XIII si las mujeres la teníamos o no y, en caso afirmativo, si era vegetativa o de otra índole…

El Corán fue una revolución para la condición femenina y así lo defendió magníficamente el profesor tunecino Mohamed Talbi (1921-2017) hablando de que significó un paso de gigante. Una buena muestra de ello es el derecho a la vida que se concede a todas las mujeres y que se manifiesta en la prohibición de enterrar vivas a las recién nacidas frente a la costumbre vigente en la época preislámica cuando se consideraba que ya habían nacido suficientes niñas en determinado momento (Corán 60:12). En contra de las ventas de niñas que llevaban a cabo los padres anteriormente, el matrimonio islámico no es válido sin que se fije una dote exclusiva para la mujer y la musulmana puede exigir en el contrato que se firma cláusula de monogamia y otras condiciones, como el derecho a trabajar, salir de casa y relacionarse. Existe el divorcio y es cierto que también la poligamia, pero la lectura del Texto Sagrado evidencia que no es partidario de ello. Esto es así porque exige un trato igualitario a todas las esposas, añadiendo que esta igualdad no es posible (Corán 4:3 y 4:128/129). Lo cierto es que la mayoría de musulmanes son monógamos, aunque el motivo fueren los gastos que la poligamia ocasionaría.

También fue revolucionaria la obligación de que las mujeres tengan derecho a heredar:  mientras que en época preislámica regía la llamada ley del Levirato del judaismo (Génesis 38:8 y Deuteronomio 25:5-10), según la cual las viudas eran heredadas y quedaban a cargo del hijo o del hermano del difunto. Esta costumbre fue abolida  en la aleya que dice que “no es lícito recibir las mujeres en herencia en contra de su voluntad” (Corán 4:19). De esta manera, la mujer pasó de ser objeto de herencia a ser sujeto de ella. Sin embargo, las mejoras introducidas por el Corán muestran un trato diferente entre musulmanes y musulmanas en esta cuestión y la jurisprudencia posterior partió del principio de que la parte que hay que dejar a un hombree siempre ha de ser el doble que la que se deja a una mujer en el mismo grado de parentesco y de circunstancies. Esta legislación no igualitaria entre hombres y mujeres se ha justificado con el fragmento coránico que establece que los hombres tienen responsabilidad sobre las mujeres (Corán 4:38/34) a causa de los gastos que realizan para ellas. A partir de esta consideración, tradicionalmente se ha interpretado que la mujer no tiene obligación de contribuir a las necesidades económicas de la familia. Por este motivo pareció justo que tuviera menos parte en la herencia pero desde diciembre de 2018 Túnez ha cambiado su legislación en pro de la igualdad de ambos sexos, argumentando que los tiempos han cambiado y que las mujeres ya participan en la vida laboral.

El islam admite el divorcio pero no condena el repudio unilateral. Este es un derecho exclusivo del marido y lo reglamenta y expone con detalle sus condiciones (Corán 2:226-231 y 236; 4:24 y 65:1-3). El marido puede decidir repudiar a su mujer ante dos testimonios, sin que tenga que justificar los motivos de su decisión; entonces se inicia un plazo de espera de tres menstruaciones durante el cual la mujer sigue con todos sus derechos. El marido puede volverse atrás dos veces, pero al tercer pronunciamiento, el final del matrimonio es efectivo. Entonces, esta mujer ya no le es lícita hasta que no haya contraído un nuevo matrimonio y este se haya deshecho (por muerte del marido, divorcio o un nuevo repudio). En Las Mil y una Noches se explica que si un marido se arrepentía de su decisión, buscaba un anciano o un criado de confianza, que representara  el papel de intermediario y después repudiase a la esposa que quería recuperar.

Todo lo dicho son mejoras muy ciertas, pero, como en todo, una cosa es la teoría y otra la práctica y la situación de las musulmanas depende, dependía y dependerá de muchos otros factores. 

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